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Del Pleistoceno al Holoceno
Complejo Cultural de Clovis:
11.500-10.800 BP
Complejo Cultural de Folsom:
10.900-10.400 BP
Conclusiones
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Del Pleistoceno al Holoceno
Los primeros seres humanos modernos no salen de Africa antes de
hace 100.000 años, llegan a la actual Indonesia en el 70.000 BP,
cruzan el mar hasta Australia en el 50.000, aparecen en Europa hace
entre 35.000 y 40.000 años y se extienden por las estepas siberianas
tan sólo hace 25.000 años. Durante dos fases de Würm -el último
período glacial- , hace entre 50.000-40.000 y entre 25.000- 14.000
el actual estrecho de Bering se desecó. A la zona que quedó al descubierto
se la suele denominar Beringia y se extendía desde Alaska hasta
la península de Chukchi, en Siberia. Esta retirada del mar, consecuencia
de la acumulación de agua helada en los polos, hizo posible que
animales y humanos cruzasen desde un continente a otro. Para la
mayoría de los investigadores los seres humanos emigraron al continente
americano durante aquella segunda fase seca, hace entre los 25.000
y los 14.000. Este momento coincide con la expansión de los humanos
modernos hacia el norte de Europa y con los primeros asentamientos
de cazadores en el noreste de Siberia, que datan entre los 18.000
y los 15.000. Los primeros yacimientos en Alaska, como Bluefish
(13.000 a C.), Dry Creek (9.000 a C.) o Akmak (8.000 a C.); presentan
una técnica en microlitos similar a la de la tradición siberiana
de Dyukhtai. Dado que no se han encontrado indicios de asentamientos
humanos anteriores en Alaska, parece que el noroeste de Siberia
fue la tierra que dio cobijo a los antepasados de los primeros americanos.
Hace 12.000 años, a medida que los grandes glaciares comienzan a
fundirse, el nivel del mar inici elevación y la plataforma continental
que había constituido la antigua Beringia va poco a poco sumergiéndose
hasta constituir el actual Estrecho de Bering. Por otro lado, los
casquetes norteamericanos se van retirando al este y al oeste respectivamente
y se abre un corredor libre de hielos que se abre paso desde el
actual territorio del Yukón hasta Montana, permitiéndose el avance
y la colonización de todo un nuevo continente por el ser humano.
Algunos prehistoriadores piensan que la colonización se produjo
también siguiendo la costa de Alaska hacia el sur. Esta última hipótesis
haría encajar algunos datos cronológicos que se analizarán más abajo
y cuya apariencia inicial es algo chocante.
En su avance hacia el sur el ser humano se encuentra un entorno
ecológico muy diferente al de hoy con altos herbazales que cubrían
las llanuras actuales. Se mantienen aun los enormes animales del
final del Pleistoceno: el mamut, el mastodonte, el perezoso gigante,
una especie de bisonte mucho mayor a la actual; algunos carnívoros
como el león americano o el oso rostricorto del doble de tamaño
que sus equivalentes actuales. Sin embargo, este nuevo entorno virgen
permite el desarrollo del gran complejo cultural de Clovis, que
aparece hace entre 12.000 y el 10.000 años. Hace entre 11.000 y
10.0000 años se inicia un cambio que nos lleva a un nuevo período
interglacial. Se produce el paso del Pleistoceno al Holoceno con
la retirada de los casquetes polares a los límites aproximados que
conocemos hoy en día y un cambio medioambiental de enormes proporciones,
disminuyen las precipitaciones de nieve y lluvia, se acentúan las
estaciones y se produce la extinción de los grandes animales que
habían servido de sustento a los cazadores de Clovis. Alrededor
de hace aproxima-damente 10.900 años aparece un nuevo complejo cultural,
el de Folsom, que presenta diferencias grandes con el anterior y
está adaptado a unas condiciones ecológicas prácticamente iguales
a las que conocemos hoy en día. Ambos complejos, Clovis y Folsom,
constituyen lo que se ha venido en llamar Período Paleoindio Temprano
y abarca aproximadamente 1.000 años, desde hace 11.500 años hasta
10.500 años aproximadamente.
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DComplejo CultComplejo Cultural
de Clovis: 11.500-10.800 BP Al exten
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Complejo Cultural de Clovis 11.500-10.800 BP
Al extenderse hacia el sur, los pueblos que se engloban bajo la
denominación complejo de Clovis, se encontraron un entorno poblado
por grandes animales que no habían sido cazados antes por el ser
humano. Estos pueblos desarrollaron una tecnología eficaz que les
permitió una gran eficacia predatoria. Las enormes extensiones de
terreno vírgenes favorecieron que no hubiera competencia por los
recursos, no era necesario defender los territorios de caza, cuando
un área se agotaba bastaba con que el pequeño grupo se desplazara
unos cuantos kilómetros. Estas circunstancias llevaron a que el
complejo de Clovis se extendiese por toda América del Norte, desde
Canadá hasta el norte de México y desde la costa este a la oeste.
Los yacimientos nos dicen que la presa principal de los pueblos
de Clovis fue el mamut, que en ocasiones se ha hallado en lo que
se supone son depósitos de carne congelada olvidados o no utilizados.
Se piensa que la finalidad de estos depósitos era almacenar alimento
para los duros inviernos de las llanuras, alimentos que, en caso
de que no existiera necesidad, se dejaba perder. El mamut, aunque
principal, no era la única fuente de alimentos, también cazaban
mastodontes, formas extintas de bisonte, caribúes, ciervos, pequeños
mamíferos, se pescaban peces y recolectaban diferentes tipos de
bayas. No sabemos si los cazadores de mamuts de Clovis lo hacían
de manera oportunista, en el curso de campañas estacionales o de
ambas maneras, lo que sí es cierto es que dominaban una tecnología
que les hubiera permitido cualquiera de las modalidades.
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En cuanto a los restos materiales es necesario destacar la punta
de Clovis como fósil director del complejo cultural. Si bien existen
variedades regionales en cuanto materiales (que son siempre de gran
calidad: sílex, obsidiana) y tecnología, la punta de Clovis manifiesta
un grado de perfección y belleza difícil de encontrar en época prehistórica.
Es una hoja tallada por presión, con una acanaladura proximal que
avanza hasta, como máximo, la mitad de la pieza. Esta acanaladura,
que servía para fijar la punta a un fuste con gran seguridad, es
la que le da identidad propia (Fig. 2). Además de la punta de Clovis
también hallamos otros útiles líticos (bifaces, objetos en forma
de semiluna, núcleos, otros tipos de hoja) y útiles en hueso (leznas,
enderezadores de fuste) que se relacionan con objetos europeos y
asiáticos, lo que enlazaría al complejo de Clovis con el Paleolítico
Superior del Viejo Mundo. La mayoría de los arqueólogos piensan
que la punta de Clovis se descubrió en Norteamérica, una vez atravesada
Beringia. Muy recientes descubrimientos, sin embargo, ponen entre
interrogaciones esta tesis. En 1996 King y Slobodin informan del
hallazgo de una punta con acanaladura en Siberia, en Uptar, a 1.000
millas del Estrecho de Bering. Es la primera de este tipo hallada
fuera de América. Los autores del hallazgo opinan que tiene una
antigüedad considerable, aproximadamente de 10.000 a 11.000 años.
Dado que es muy poco probable que la tecnología se trasladara hasta
Eurasia una vez inundado el Estrecho de Bering, solo existen dos
hipótesis: la primera es que la punta fuera inventada por cazadores
de Beringia y que, con la inmersión de esas tierras, fuera trasladada
después hasta América y Siberia. Otra es que se inventara simultáneamente
en los dos continentes. Solo una mayor investigación puede hacer
que nos optemos por una u otra alternativa.
Al final del período de Clovis se produce la extinción masiva de
las grandes especies pleistocénicas americanas. ¿Fueron esos cazadores
altamente especializados los responsables de tal proceso?. Una aproximación
intuitiva podría hacernos inclinar por tal posibilidad. El ser humano
llega a un continente donde encuentra a unos animales que nunca
antes se habían enfrentado con un predador tan eficaz y frente al
que seguramente no tenían un instinto defensivo. La caza masiva
se habría traducido en una extinción de los herbívoros, en primer
término, y de los carnívoros después al disminuir críticamente su
sustento. Este panorama, sin embargo, se tambalea al revisar el
registro arqueológico. Primero, sabemos que la dieta de los cazadores
de Clovis es mucho más variada de lo que tal hipótesis sugeriría.
Segundo, la extinción también afectó a especies que no se han asociado
a yacimientos Clovis, se han encontrado mataderos de mamut y mastodontes,
yacimientos relacionados con bisonte pero no por ejemplo de caballo
o camélidos que también se extinguieron en esa época. Parece necesario
decantarse, por tanto, por la hipótesis de que fueron los grandes
cambios climáticos, y no la expansión humana, los que acabaron con
la fauna pleistocénica.
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Complejo Cultural de Folsom: 10.900-10.400 BP
Solapándose con los momentos finales de Clovis aparece un nuevo
complejo cultural, el de Folsom que, sin embargo, va a tener una
amplitud geográfica menor que el anterior, los restos de Folsom
se limitan a las llanuras, el sudoeste de los Estados Unidos, y
la zona central y sur de las Montañas Rocosas. Los pueblos de Folsom
ya no van a ser cazadores de mamuts, las presas principales eran
una especie extinguida de bisonte y ovicápridos, aunque se han hallado
en los yacimientos restos de camélidos parece que sus restos se
usaban para construir útiles y no existen pruebas de su caza. Los
bisontes se cazaban utilizando trampas naturales, lo que explica
las grandes concentraciones de huesos fósiles que hallamos hoy.
Estos mataderos, utilizados en ocasiones por numerosas generaciones,
son una de los principales fuentes de conocimiento del complejo
cultural al que nos referimos. Sabemos, por ejemplo, que se acampaba
al lado de donde se producía la matanza, utilizando la carne, que
seguramente se congelaba dado que las cacerías se producían en invierno,
a medida que era necesario. El emplazamiento era abandonado en primavera.
Habitaban pequeñas viviendas similares a los tipis de los posteriores
indios de las llanuras y, casi con absoluta seguridad, vestían prendas
de piel. Precisamente por comparación con estos pueblos y otros
grupos cazadores-recolectores recientes se puede entrever cómo sería
la vida de estos paleoindios. Eran grupos que se componían de 20
a 50 individuos, divididos en familias nucleares de entre 4 y 10.
Su principal sustento económico era la caza, que era una actividad
masculina y de prestigio, aunque la recolección de plantas, actividad
femenina, era parte fundamental de la dieta. Eran nómadas y su ocupación
fundamental era la supervivencia diaria. El poder lo detentaba un
varón cuyo carisma residía en ser el mejor proveedor. La mayor parte
del año el grupo se dividía en subgrupos más pequeñ;os, pero en
algunas ocasiones se juntaban varios grupos con motivo de realizar
rituales y cacerías masivas. Los grupos eran territoriales y exógamos,
emparejándose con individuos de otros grupos siendo la mujer la
que se desplazaba a la residencia del marido. La cacería se enmarcaba
en toda una serie de rituales complejos con objeto de favorecer
la eficacia a la hora de capturar un animal que se ponía a disposición
de los hombres a cambio de ser tratado con un mínimo respeto. Una
de las características básicas de la economía era la cooperación,
no importaba quien era el proveedor, todos los miembros del grupo
compartían el recurso, cosa que constituía un seguro de vida en
momentos de escasez. Los individuos que más prestigio social alcanzaban
eran los mejores proveedores, pero también, los mejores distribuidores.
Respecto al registro material del complejo de Folsom hallamos objetos
decorativos, útiles de hueso como agujas, punzones… pero sobre todo
destacan los trabajos en piedra que muestran gran variedad y una
calidad excepcional. Especialmente interesante es el fósil director
de este complejo cultural, la punta acanalada de Folsom, que es
similar a la de Clovis pero con la diferencia de que la acanaladura
se prolonga a todo lo largo de la pieza (Fig. 2), la curiosidad
de esta característica tipológica ha generado gran cantidad de bibliografía.
La cuestión que se debate es cuál es la función que dicha acanaladura
cumple. ¿Es un rasgo utilitario o estético-artístico?. La cuestión
es interesante porque reflejaría, en último término, diferentes
modos de vida. Veamos las diferentes posibilidades.
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Respecto la opción primera, que sea un rasgo utilitario
se manejan diferentes hipótesis: · La acanaladura cumple la función
de aligerar la pieza y obtener una mayor distancia de lanzado. ·
La acanaladura busca conseguir un efecto bayoneta al permitir un
mayor flujo de sangre de la herida y un más rápido desangrado de
la presa. · La acanaladura mejora el enmangue al adelgazar la base
de la pieza. La primera hipótesis parece poco consistente dado que
la diferencia son muy pocos gramos de peso y muy escasa diferencia
en el lanzado, más si tenemos en cuenta que se utilizaba un atlatl
(propulsor). La segunda tampoco se sostiene porque la mayor parte
de la acanaladura va cubierta por el mango, con lo que no se facilita
el desangrado. La última es la más comúnmente aceptada, aunque un
análisis más detallado nos confirma que tampoco es muy convincente.
Siendo cierto que se mejora el enmangue, la punta antecesora de
Clovis puede cubrir la misma mejora sin el aumento de fragilidad
que conlleva la acanaladura larga de Folsom. Hoy se sabe que el
tallado tipo Folsom, aun utilizando los mejores materiales, conlleva
un mínimo de pérdida de un 50% de las piezas intentadas, además
es un tallado muy complejo que requiere una gran inversión de tiempo.
La pregunta que surge es la siguiente, si la mejora en el enmangue
estaba conseguida por la punta Clovis sin los inconvenientes señalados
de la de Folsom ¿porqué se desarrolla esta última técnica que supone
una significativa mayor inversión de trabajo y ninguna mejoría en
cuanto a eficacia?. Hay más preguntas sin respuestas, si la punta
de Folsom supone una mejora técnica, ¿porqué esta mejora no es adoptada
por otras culturas contemporáneas?. Las respuestas son más fáciles
de encontrar si optamos por la opción estético-artística. Según
Barker, los pueblos de Folsom modifican el diseño de Clovis añadiendo
una mayor cantidad de trabajo y dificultad en la realización de
las piezas por que desean sus cualidades estéticas. Los otros pueblos
contemporáneos no adoptan esta técnica por que, a su vez desean
las características estéticas de sus propias puntas. Todas las puntas
paleoindias son igualmente funcionales y sus diferencias representan
un arte nacional, se hace un esfuerzo consciente para producir un
diseño representativo del grupo.
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Algunos arqueólogos.plantean la siguiente hipótesis. Tras
la llegada a los grandes espacios vírgenes de América del norte
se produce una gran expansión de los pueblos de Clovis. Al no existir
problemas de recursos se produce un rápido aumento de la población.
Cuando en una zona los recursos comienzan a disminuir se ocupa otro
nicho ecológico virgen hasta ese momento. Sin embargo, cuando todo
el territorio es ocupado por diferentes grupos y escasean las nuevas
tierras, surge la necesidad de defender el territorio y los recursos
a él asociados. Aparece el sentimiento nacional, en sus diferentes
manifestaciones, como un intento de alcanzar la propia identidad
por oposición a otro que amenaza mis recursos y, en última instancia,
mi supervivencia. Las diferencias en tipologías líticas son una
manifestación más de este proceso, la mayor inversión de trabajo
en la talla de las puntas no supone una mejoría en la eficacia cinegética,
pero sí beneficia al grupo al convertirse en un elemento simbólico
de cohesión. Barker además expone la necesidad de que las puntas
fueran realizadas por especialistas que invertirían una gran cantidad
de trabajo en realizarlas, cosa que nos hablaría de una sociedad
con una gran cantidad de tiempo libre. Relaciona, así mismo, la
disminución en la calidad de los trabajos líticos posteriores con
una disminución en el monto de ese tiempo libre.
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Conclusiones
En las líneas precedentes se ha intentado dar una visión general
del estado de la cuestión de la colonización de Norteamérica por
los primeros habitantes del continente, sin embargo, algunos datos
disonantes hacen que el panorama no resulte tan armonioso como a
primera vista pudiera parecer. En primer lugar, surge el asunto
pre-Clovis. ¿Son realmente los miembros del complejo Clovis los
primeros en ocupar el conti-nente?. Existen algunas dudas. Dillehay,
habiendo excavado el yacimiento de Monte Verde, en Chile, informa
de una ocupación de 33.000 años de antigüedad datada por radiocarbono,
los ocupantes de esta cueva serían esencialmente recolectores de
plantas y crustáceos. Roosevelt encuentra niveles de ocupación en
la caverna de Pedra Pintada, en la selva brasileña, datados en 11.000
años de antigüedad. Estos contemporáneos tropicales de Clovis no
serían, según esta investigadora, descendientes de aquellos, serían
representantes de grupos llegados hasta Sudamérica bordeando la
costa oeste americana desde Alaska. En la misma línea Sales Barbosa
ha hallado en el Brasil central dos esqueletos datados, en una primera
aproximación, en 11.000 años. Barker analizando y comparando las
tecnologías líticas de Clovis y Folsom, llega a conclusiones interesantes.
Según él el complejo de Clovis utiliza una tecnología de tallado
en lascas versus la de tallado en hojas de Folsom. Según el autor,
la tipología más parecida a la de Clovis en el antiguo continente
es la del Paleolítico Medio, anterior al 30.000 B.P. Propone una
temprana migración a América de Homo Sapiens Sapiens pertenecientes
a alguna tradición del Paleolítico Medio con tecnología de lascas
anterior al 20.000 y cercana al 30.000 B.P. Sin embargo, en algún
momento entre el 17.000 y el 11.500 B.P. se produce una siguiente
migración de un mínimo contingente humano de tradición Solutrense.
Estos exportarían a los habitantes americanos sus técnicas de talla
por percutor blando que, juntamente a la tecnología de lascas preexistente,
daría como resultado la punta de Clovis. La pregunta que surge inmediatamente
es ¿porqué no se han hallado esos útiles de lascas anteriores a
Clovis? Barker da dos explicaciones: una, los asentamientos serían
muy escasos por que pertenecerían a muy pequeñas bandas de cazadores
recolectores que se instalarían al aire libre y sólo unos pocos
días en cada sitio, lo que haría muy difícil su localización. La
otra explicación es sencilla aunque sorprendente, los asentamientos
no se habrían encontrado hasta ahora por que no se han buscado.
La mayoría de los yacimientos hallados hasta ahora han sido descubiertos
por "cazadores de puntas de flecha", no por arqueólogos profesionales.
La reacción de uno de estos investigadores aficionados al encontrar
algo diferente a lo que buscan (técnica Levallois, por ejemplo)
hubiera sido rechazarlo e irse a otro lugar. En cualquier caso,
estos nuevos modelos de población del Nuevo Mundo aunque muy sugerentes
y atractivos, hoy por hoy, no están sancionados por los datos del
registro arqueólógico de manera contundente. De lo que no cabe duda
es de que abren un campo de investigación enormemente interesante.
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