Este sistema está perfectamente adaptado
a este tipo de vegetación. Si se usara el arado, rápidamente la tierra
quedaría inservible para la agricultura. Luego de usarla debían buscar
nuevas tierras para volver a cultivar por esta razón los grupos no
eran muy numerosos y se movían con cierta frecuencia.
Cosechaban muchas variedades de maíz, mandioca,
batatas, zapallos, porotos, maníes, ananás, papayas, sandías y caña
de azúcar. Cultivaban otros vegetales no destinados a su alimentación
sino para fabricar sus ropas como el algodón, tabaco para sus ceremonias
religiosas, hiernas medicinales para curarse y arbustos para obtener
semillas para sus collares.
Las tierras donde cultivaban pertenecían
a toda la aldea y comunidad. Por lo tanto los trabajos se hacían en
grupo y los parientes se ayudaban entre sí. Los hombres se encargaban
de limpiar los terrenos y las mujeres geneneralmente se decicaban
a la siembra.
Recolectaban de la selva
frutos silvestres, palmitos, piñones como el "pino Brasil" o Araucaria
y tubérculos. Extraían de las selva los materiales para fabricar sus
utensilios como ramas para sus flechas, fibras vegetales para confeccionar
sus canastos, y frutos para extraer colorantes para sus pinturas.
También recolectaban la yerba mate para tomar el conocido "mate"
de argentina. Es una costumbre guaraní que pasó a los españoles y
que hoy en día se conserva.
Otros alimentos que conseguían eran huevos
de perdices y de patos, miel de avispa, larvas de mariposa y escarabajos
que se preparaban fritos.
No poseían animales domésticos aunque podían
mantener en corrales a pecaríes, patos, loros y coatíes.
Cazaban usando flechas
y trampas pecaríes, tapires, carpinchos, coatíes, ciervos, tortugas,
iguanas, yacarés y aves. Sus métodos de caza eran muy variados y dependían
de la pieza a cazar. Podían usar arcos y flechas muy largos Las puntas
de flecha para cazar aves eran mochas. Los jóvenes y niños usaban
arcos que arrojaban bolitas de arcillas dura. Las lanzas arrojadizas
y mazas de madera dura se usaban para rematar a los animales caídos
en sus trampas. Éstas eran muy ingeniosas y variaban desde lazos que
al pisarlo el animal quedaba colgado de un árbol hasta un tronco que
caía sobre el animal aplastándolo.
Pescaban sábalos, pirañas,
anguilas, bagres y otros peces abudantes en ríos y arroyos de la región.
También tenían muchos métodos de pesca. Usaban la línea y el anzuelo
con cebo de carne de pájaro, redes, diquecitos de ramas y tierra,
o envenenaban el agua.
VESTIMENTA.:
Los hombres usaban un taparrabos de algodón
o un chiripá que consistía en una tela que envolcía
la cintura y llegaba hasta las rodillas. En el sur que el clima es
más frío podían abrigarse con una capa corpa de algodón o de piel.
Las mujeres usaban el tipoy o tupai,
que consistía en una túnica de algodón sujeta sobre el hombro. Todas
sus piezas podían tener diseños pintandos de guardas geométricas.
Se adornaban los jefes
con pectorales de bronce o plata, capas de plumas de colores, tocados
y brazalestes de plumas en sus ceremonias. Completaban los adornos
collares realizados en algodón y plumas o semillas. Los collares usados
por las mujeres podían ser de semillas coloridas, de huesos, de vértebras
de pescaso, de valvas de caracol o plumas. Los anillos eran confeccionados
con cáscaras de frutos de palmera.
Los jóvenes próximos al matrimonio se colocaban
flores en el cabello.
Era también muy habitual pintarse el cuerpo
con rayas y puntos de colores según la ocasión.
UTENSILIOS.
Confeccionaban sus útiles para cocinar,
comer y tomar agua en arcilla. No trabajaron el metal pero eran unos
excelentes alfareros. Sus cerámicas eran algunas
muy grandes para guardar una bebidaa de maiz y algunas inclusive servían
como urnas funerarias para enterrar a los muertos. También en cerámica
fabricaban sus hornos para las pipas para fumar tabaco en sus ceremonias.
Con corteza fabricaban
unos recipientes de diferente forma: cilíndricos, con tapa, etc. Se
usaban para transportar las cosechas desde el campo y para guardar
adornos, ropa. Con cestería se confeccionaban cernidores
para la harina de maíz o mandioca (el trigo no es americano). De calabaza,
su cáscara seca, fabricaban platos, botellones. Sus cucharas, morteros
para moler el maíz para formar harina, banquitos para sentarse y platos
los realizaban en madera.
DIVISIÓN SEXUAL DEL
TRABAJO:
Los hombres se encargaban
de:
- confeccionar las armas para la guerra
y la caza.
- Fabricar los objetos en madera como
bancos, platos, cucharas, canoas, instrumentos musicales.
- Confeccionar sogas y objetos de cuero
y sus hornos para las pipas.
- levantaban las casas.
- cortaban los árboles para preparar el
terreno para cultivar.
- cazaban, pesacaban, recolectaban la
miel y el yerba mate.
- transportaban la leña.
- cocinaban la carne.
Las mujeres eran las encargadas
de:
- hilar y tejer las prendas de algodón.
- coser la ropa.
- fabricar hamacas para dormir.
- preparar todos los adornos.
- cultivar la tiera.
- recolectar frutos.
- acarrear agua desde el río.
- preparar los alimentos.
- preparar la pintura.
- cuidar a los niños.
INTERCAMBIO CON LOS
ESPAÑOLES:
Entregaban leña, canastos con mandioca
y máiz, carne o pescado y prestaban ayuda para transportar sus bultos.
Los guaraníes sobre todo estaban interesandos en las hachas
de hierro, (ellos no trabajaban los metales) con las cuales
su trabajo para cortar leña o prepara los campos para los cultivos
era mucho más rápido. Tambien incorporaron cuchillos y anzuelos de
hierro.
SUS
VIAJES:
Solían migrar por diversos motivos. Ya
sea porque necesitaban nuevas tierras para el cultivo, para intercambiar
sus productos, o por motivos bélicos. Aprovechaban los ríos y lo navegaban
con canoas para acortar las distancias. Ahuecaban
troncos con ayuda del fuego para hacer la madera maleable y con sus
hachas. También construian de cañas balsas que eran
empujadas con palos.
SUS VIVIENDAS:
Las más senciallas eran los paravientos
confeccionadas con palos clavados incliandos y tapados con
hojas de palmera y eran levantadas de manera temporaria para pasar
la noche fuera de la aldea. Las casas de las aldeas
eran muy grandes, tenían unos 50 metros de largo ya que eran habitadas
por familias extensas y agrupaba a una unidad social llamada linaje
o tevy. Podían vivir hasta 300 personas y luego de
la conquista española fueron mermando hasta tener unos 60 habitantes.
Las casa tenían un armazón de palos y un
techo a dos aguas alto cubierto con hojas de palmera y pasto. Las
paredes eran de madera con una cubierta de barro. No tenía ventanas
para hacer la casa más fresca para el calor y protegerla de los insectos.
Varios tabiques dividían las habitaciones para cada familia.
Sus muebles consistían
en banquitos de madera, hamacas para dormir. El fogón era
el lugar para conversar, reunirse y dormir a su alrededor. Cada familia
contaba con uno.
Las casas se agrupaban en aldeas,
generalmente eran ocho, ordenadas alrededor de un plaza cuadrada donde
ser reunían para celebrar sus ceremonias y fiestas. A su vez cada
una estaba protegida con empalizadas y rodeadas de pozos con lanzas
y palos afilados en su interior.
ORGANIZACION SOCIAL.
La unidad social era el linaje o familia
extensa llamada tevy y eran descendientes de un antepadado
en común. Cada familia extensa tenía su jefe que
era una persona muy importante ya que era quien daba consejos, mandaba
en la guerra, y arbitraba como juez en los casos de conflictos entre
familias.
A su vez varios tevy se agrupaban en aldeas
llamadas tekoa, que era la unidad social mayor. A su vez cada aldea
tenía su jefe llamado tuvichá que podía tener el
privilegio de poseer varias esposas. No daba órdenes sino que persuadía.
Por esta razón debía ser un excelente orador. Solía tuvichá aliarse
con otros linajes y de esta manera aumentaba su poder. Una manera
era el matrimonio, por lo tanto se considera como una alianza política.
Era muy importante para el tuvichá lograr gran prestigio y respeto
ya que si algún tevy no estaba conforme podía simplemente migrar y
de esta manera perdería el poder.
Tenían hechiceros y especialistas religiosos
muy influyentes entre la gente, llamados payés, que
tenía conociento sobre las enfermedades, religión y curas. Al igual
que los jefes podían tener muchas esposas, incluso algunos podían
tener hasta 30.
Curaban usando una gran cantidad de remedios
provenientes de plantas silvestres o cultivadas. El tabaco en emplastos
era usado para curar lastimaduras, con hongos cortaban las hemorragias,
con yuyos bajaban la fiebre y aliviaban las indigestiones. Con sus
cantos sagrados se comunicaba con sus dioses y entraba en trance teniendo
ensueños en los cuales averiguaba qué le sucedía al enfermno o incluso
podía luchar contra los demonios para defenderlo.
Creían que los dioses se comunicaban con
los payés y así obtenían sus secretos para conocer y comunicarse con
los otros seres vivos. Éstos estaban dotados de fuerzas especiales
que influían en los hombres para bien o para mal. Los seres invisibles
vinculados con los animales y las plantas llamados porá
podían hacer daño a las personas enfermándolas, causando accidentes
o impedir el éxito en la caza o agricultura. Por este motivo los payés
podían averiguar en caso de una enfermedad sus causas.
Cuando existía alguna ofensa se solía repara
el daño haciendo alguna compensación. Actuaban de jueces los jefes.
Incluso si no había sospechoso se encargaban los payés de adivianar
quien había cometido el delito por medio de golpes en el pecho de
los sospechosos. Según la marca de sus dedos daba su veredicto.
En caso de muerte la familia de homicida
debía ofrecer una indemnización a los familiares de la víctima de
caso contrario corría la venganza y eran atados por el linaje del
muerto.
EL MATRIMONIO.
No se casaban los integrantes de tevy entre
sí sino que lo hacían con gente de otro linaje. Cuando una mujer se
casaba pasaba a formar parte del linaje del marido y se mudaba a la
casa de los padres del hombre (eran patrilocales).
Los hijos pertenecerían al tevy de su padre (patrilineales).
Se solían casa muy jóvenes y muchas veces
los matrimonios estaban arreglados por los consuegros. Recuérdese
que el matrimonio es un tipo de alianza política y de esta manera
podían lograr fraternizar varios tevy.
La mujer durante su embarazo se cuidaba
de comer determinados alimentos porque pensaban traerían deformidades
al niño. Luego del parto el hombre se metía en la hamaca por unos
días. Pensaban que el niño estaba aún demasiado unido al padre y lo
que le sucediera a él le sucedería al niño. Por este motivo no cazaba
ni salía de su hamaca. Si tenía algún accidente o si veía algo que
lo impresionaba, podía dañar al hijo haciéndolo enfermar y morir.
Asi el hombre se quedaba acostado por mucho tiempo.
Los niños juegaban con juguetes
y juegos diversos. Se confeccionaban muñecos de arcilla, de hojas
o tallados en madera. Entre sus juegos eran sus preferidos las carreras,
la lucha, el tiro al blanco con arcos y flechas de juguete, pelota
de hojas de maíz. Solían dibujar en alguna superficie blanda como
en la arena.
Los padres se encargaban de la educación
del niño. Las mujeres permanecían con sus madres para ir aprendiendo
las tareas femeninas como hilar, coser, cocinar y fabricar la ceramica.
Los varones jugaban por más tiempo y alrededor de los 15 o 14 años
estaban preparados par ir a la guerra. Durante su infancia el padre
le enseñaba a confeccionar sus arcos y flechas, a pescar y confeccionar
sus trampas. Ambos aprendían sus bailes religiosos.
Las ceremonias de iniciación
marcaban la entrada de los jóvenes a la vida adulta. Luego de estas
ceremonias podían casarse y adquirir las responsabilidades de los
adultos de su sexo. Los varones tenían que colocarse
el tembetá, que era un adorno que se colcoaba en
la parte baja del labio inferior. Debían un agujero con un palito
de manera que pudieran colocar el tembetá. Se reunían varios hombres
y candidatos y tomaban mucha chicha de maíz (bebida embriagante fermentada
como la cerveza). A los jóvenes les servía para adormecerlos y soportar
el dolor. Un especialista era el encargado de perforar con una aguja
gruesa de madera la parte inferior del labio y colocaba el tembetá
que era usado durante toda su vida. Se rezaba mientras duraba esta
ceremonia para pedir que el tembetá protegiera a su dueño de la muerte.
En realidad era un amuleto muy importante para ellos más que un adorno.
Por este motivo se colocaba cerca de la boca, llugar de entrada de
las fuerzas maléficas.


AL FINAL APARECEN LOS
CONQUISTADORES.
Aparecen es esta historia en el siglo XVI
de la mano de Juan Díaz de Solís quien se enfrentó
con los guaraníes quienes mataron a casi todos y celebraron la ya
mencionada antropofagia ritual. Luego de unos años Sebastián
Gaboto entró por el Paraná guiados por un grupo de guaraníes.
Entablaron una relación mercantil ya que obtenían leña y comida y
los guaraníes obtuvieron los preciados cuchillos y hachas de hierro.
En 1536 Pedro de Mendoza
fundó Buenos Aires y envió expediciones por el río Paraná porque buscaban
a los reinos del Perú con sus riquezas, conocida como El Dorado. Uno
de estos grupos llegó hasta el río Pilcomayo y fundaron Asunción
en la actual Paraguay. Lograron mantener buenas relaciones
con los guaraníes. Con el tiempo el abuso por parte de los españoles
fue en aumento, ya que los convertía en mano de obra.
En 1556 desde España se instaló el sistema
de encomiendas que era en realidad una forma de abuso
mayor y explotación. El indígena así trabajaba para el encomendero
realizando todo tipo de labores como cuidar ganado, recolectar yerba
mate desde la selva en grandes fardos a hombro, en el caso de los
y las mujeres hilaban y tejían. Algunos corrían una suerte peor ya
que se transformaban en yanaconas y no volvían a
ver a su familia viviendo como sirvientes de los españoles. Se agregaron
a comienzo de siglo los bandeirantes portugueses,
que eran bands armadas que incursionaban Paraguay secuestrando a los
indios para venderlos como esclavos. Como si todo esto fuera poco
se sumaron las enfermedades que trajeron los españoles y para las
cuales los guaraníes, y el resto de los indígenas, no tenían defensa,
produciéndose gran mortandad.
LAS MISIONES JESUÍTiCAS.
La compañía de Jesús instaló misiones o
reducciones en Paraguay, Sur de Brasil y en las provincias de Misiones
y Corrientes en Argentina. Incorporaron a la religión católica, rezaban
oraciones cristianas y vivían en asentamientos especiales. Pero cuando
los Jesuitas fueron expulsados volvieron a dispersarse por la selva.
LOS SOBREVIVIENTES.
Han sobrevivido los mbyá que fueron los
menos aculturados. Hoy están en Paraguay, sur de Brasil y en Misiones
(Argentina). En 1985 se calculó que había 2.500 en Misiones. Ganan
su vida pescando, cazando pero con la destrucción de la selva van
perdiendo su hogar. Ya no fabrican casi cerámica sino que realizan
canastos. La lengua guaraní se mantiene y van a las escuela bilingües.
Ya no construyen sus casa comunales sino
que viven en ranchitos en familias separadas y por lo tanto no reciben
la ayuda de su linaje haciéndose mucho más agotador el trabajo.
Las tierras eran de la comunidad, por lo
tanto cada uno cultivaba y usaba sergún sus necesidades. Los españoles
se apoderaron de muchas de sus tierras y firmaron papeles de propiedad
que los hacía dueños absolutos de las mismas. Los guaraníes así fueron
arrinconados a otras tierras y hoy la mayoría no posee estos títulos
de propiedad, pasando a ser intrusos sin saber cuándo tendrar que
migrar.